Silvana Salazar Ayllón
Julio César Mendoza Francia
El Centro de Recursos Educativos dispone de un rico caudal de datos e información organizada y estructurada en distintas presentaciones y soportes, como son libros y todo tipo de impresos, audiovisuales e informáticos y manipulativos, donde se vive y se produce la lectura cotidianamente.
Las habilidades informativas que fortalecen la autonomía de los estudiantes para aprender a aprender y que pueden desarrollarse en el Centro de Recursos Educativos son:
1. Formula su necesidad de información, sabe expresarla y comunicarla adecuadamente.
2. Elabora planes de lectura
3. Selecciona estrategias para la búsqueda de información
4. Diferencia datos, información y conocimiento
5. Diferencia hechos, opiniones y argumentos
6. Analiza y contrasta ideas e informaciones
7. Organiza información recopilada en diferentes fuentes
8. Elabora productos de lectura: fichas de resumen, de ideas, bibliográficas, etc., bibliografías, informes de lectura y otros.
9. Utiliza diferentes servicios de información de su entorno.
Asimismo, los valores que en este proceso se desarrollan son:
1. Respeto
2. Responsabilidad
3. Honestidad
4. Tolerancia
5. Rigurosidad
6. Perseverancia
¿Cómo hacerlo?
Es posible desarrollar las habilidades informativas y las actitudes y valores asociados al realizar pequeños cambios en el modo de atender al estudiante que hace uso de los materiales en el Centro de Recursos Educativos. A continuación se presentan los problemas más frecuentes que tienen los estudiantes en el desarrollo de las habilidades seleccionadas y las sugerencias para ayudar a superarlos.
Formula su necesidad de información, sabe expresarla y comunicarla adecuadamente.
Situación: El estudiante no puede explicar el tema que necesita desarrollar, ha olvidado el autor, no recuerda el título de la obra o tiene datos equivocados.
Sugerencias: En un clima de confianza y mucha paciencia ayudarle a precisar su búsqueda, al formularle preguntas sencillas como: ¿a qué área curricular pertenece el tema?, ¿qué profesor (a) ha encomendado la lectura?, ¿qué tema se trabajó en la clase?. Acompañarlo a reconocer en qué consiste la tarea que lo lleva a buscar información: ¿precisar conceptos?, ¿elaborar una monografía?, ¿verificar datos?, ¿ilustrar una idea?, ¿a qué época o lugar geográfico hay que restringirse?, etc. Una vez que el propio estudiante haya realizado este ejercicio de reconocimiento de su necesidad de información, se le puede prestar una enciclopedia u obra general para que explore el tema y alcance una mayor comprensión y precisión del trabajo que va a realizar.
Logro esperado: Demanda información de manera espontánea y coherente, expresa sus intereses, preferencias, sentimientos y emociones con relación a su proyecto de lectura.
Elabora un plan de lectura (s)
Situación: El estudiante ha establecido las características de la información que necesita y las lecturas que debe hacer, pero no sabe cómo organizarse para llegar a su meta.
Sugerencias: Acompañarlo a planificar su tiempo, las acciones y recursos necesarios para cumplir con el propósito lector que le anima.
Logro esperado: Elabora planes de lectura con indicación del propósito central, un esquema temático inicial, tiempo disponible, materiales necesarios, otras bibliotecas a las cuales recurrir, etc.
Selecciona estrategias para la búsqueda de la información
Situación: El estudiante tiene un plan de lectura (s) pero una vez frente a los materiales, no tiene idea por dónde empezar.
Sugerencias: Dependiendo del propósito de la lectura y del esquema del trabajo que tenga, el estudiante deberá elegir entre: usar los catálogos o empezar por las obras de referencia (diccionarios, enciclopedias), o hacer ambas cosas. Por ejemplo, si no tiene muy claro un concepto es mejor que empiece por un diccionario o enciclopedia para verificar el significado de palabras o expresiones, y luego pase a revisar el catálogo temático y toda la bibliografía necesaria. Si lo que necesita es información gráfica o estadística, su búsqueda puede resolverse con otro tipo de materiales como vídeos, CDs, láminas, Internet o recurrir a otros Centros de Información. Para registrar opiniones tendrá que recurrir a los periódicos y revistas.
Si existen diversos libros sobre el tema de su interés, es conveniente que haga una primera revisión de todos los índices o tablas de contenido de los mismos, para que elija el que mejor se ajusta a su proyecto de lectura.
La estrategia más importante: acostumbrarse a revisar las tablas de contenido o índices de los libros. Este es un paso crucial para revertir la tendencia de los estudiantes a abrir el libro por cualquier página y hojear sin rumbo. Es un ejercicio muy sencillo pero valioso, porque además de ahorrar tiempo en la búsqueda de información, permite reconocer y comparar los esquemas de organización de textos, decidir si se leerá todo el texto o algunos capítulos, etc. Lo mismo se puede hacer con los periódicos, revisar rápidamente los titulares y recuadros para formarse una idea general.
Logro esperado: Elige las estrategias adecuadas para acceder a la información, en función a sus objetivos de lectura y al tipo de material seleccionado.
Diferencia datos, información y conocimiento
Situación: El estudiante desea encontrar un libro o texto con el tema desarrollado tal y como el docente le ha solicitado, si no es así tiende a desanimarse y a pensar que “no hay información”. Cuando encuentra datos sueltos no sabe aprovecharlos para continuar con su búsqueda.
Sugerencias: Usar los mismos datos que trae el alumno: un tema, un autor, un título, un año, etc., para revisar diccionarios y enciclopedias que permitan elaborar información sobre el tema a investigarse. El mismo estudiante puede darse cuenta que ordenando los datos y dándoles un sentido puede obtener información valiosa para continuar con su búsqueda. Cuando pasa a revisar, analizar y elaborar conclusiones en base a sus lecturas es bueno hacerle reparar que está elaborando conocimiento para sí mismo.
Mediante ejercicios sencillos de revisión y comparación entre diccionarios, enciclopedias y tratados es posible reconocer datos, información y conocimiento de otros. La revisión de todo el proceso de búsqueda de información, hasta la elaboración de la tarea escolar que motiva la lectura, crea sensación de logro en el estudiante.
Logro esperado: Identifica y usa con facilidad las diversas fuentes bibliográficas y documentales que le pueden aportar datos, información y conocimiento.
Diferencia hechos, opiniones y argumentos
Situación: El estudiante no acostumbra a hacer distinciones entre hechos, opiniones y argumentación.
Sugerencias: El análisis de los artículos periodísticos es muy útil para distinguir hechos, opiniones y argumentación; también se puede trabajar con revistas, vídeos, y otros materiales. Cuando la tarea se refiera a un suceso histórico o a una teoría en debate, es indispensable proporcionarle la mayor cantidad de material, especialmente donde hay puntos de vista distintos, pero también textos de análisis. Por ejemplo, si se trata de analizar la Guerra del Pacífico, es necesario que reconozcan en las mismas fuentes, las distintas posiciones sobre el conflicto y lo que la verdad histórica ha establecido. Asimismo, es indispensable que registre su propia opinión sobre el tema investigado o leído.
Logro esperado: Reconoce y usa diferentes fuentes bibliográficas y documentales para establecer hechos, opiniones y argumentación; acostumbra a registrar su propia opinión y argumentación en los trabajos que realiza.
Analiza y contrasta ideas e información
Situación: El estudiante tiende a usar una sola fuente y transcribir párrafos sin realizar su propio análisis y constrastación.
Sugerencias: Este es el momento en el que los estudiantes elaboran información y producen su propio conocimiento de manera autónoma. La clave es proporcionarle varios libros o textos sobre el mismo tema, nunca uno solo ni el “más fácil”. Proporcionarle materiales donde aparece el proceso de análisis y contrastación y ofrecerlo como modelo para que el estudiante haga lo propio. Usar técnicas como la elaboración de cuadros comparativos o mapas conceptuales para ayudarlos a registrar el resultado del análisis y constrastación. A pesar de que esta capacidad se trabaja fundamentalmente en el aula, el Centro de Recursos Educativos apoya esta labor al ofrecer la mayor variedad de materiales e información para hacer posible el análisis y la contrastación.
Logro esperado: Analiza y constrasta la información y los textos que acopia, registra los resultados de este proceso en sus informes o trabajos.
Organiza la información recopilada en diferentes fuentes
Situación: Luego de revisar y seleccionar diversos materiales, elaborar fichas o tomar apuntes, el estudiante no sabe cómo organizar lo acumulado. A veces en este proceso pierde información valiosa, por no saber dónde colocarla.
Sugerencias: Revisar con el estudiante el esquema original de lectura, el que fue elaborado al inicio de su búsqueda. (Ver Formular su necesidad de información, saber expresarla y comunicarla adecuadamente). Seguramente después de haber leído y analizado diversos textos y materiales, el esquema original tenga que ser ampliado o rectificado en función a la información encontrada. Sin perder de vista el propósito central de la tarea, es conveniente que se aproveche toda la información recopilada. Los criterios para organizar la información tienen que ver con la tarea y con la naturaleza del tema. Por ejemplo, si se trata de una tarea sobre un acontecimiento histórico habrá que considerar el tipo de fuentes utilizadas, los lugares geográficos donde se produjeron los hechos, el orden cronológico de los acontecimientos, las diversas teorías u opiniones de los investigadores, entre otros. Es de mucha utilidad remitirse a las tablas de contenido de los libros revisados.
Logro esperado: Organiza la información recopilada en diferentes fuentes de acuerdo a su propósito inicial de lectura.
Elabora productos de lectura: fichas de resumen, de ideas, bibliográficas, etc., bibliografías, informes de avance de investigación y otros
Situación: Los estudiantes leen diversos materiales pero no saben cómo extraer información para utilizarla al momento de redactar informes de lectura. Tiende a copiar párrafos de Internet o de fotocopias, juntarlos y presentarlos sin haberlos trabajado.
Sugerencias: Primero, hay que reconocer que no siempre es por “pereza” que los estudiantes no hacen fichas, sino por desconocimiento y falta de práctica. Todo lo leído y revisado por ellos debe convertirse en productos intermedios como fichas, resúmenes, citas, referencias bibliográficas, cuadros, etc., para sustentar el análisis y los argumentos que ha elaborado. El Centro de Recursos Educativos tendrá a la vista modelos de fichas de trabajo y acompañará a los estudiantes a reconocer los datos de identificación de los materiales que utilizan. Es muy importante que se acostumbren a registrar las fuentes de donde toman la información, en forma de referencias bibliográficas, notas de pie de página, citas, etc. Es necesario que estos datos se tomen en el momento que leen los textos para no tener que volver a revisarlos durante la redacción del trabajo. Coordinar con los docentes para que soliciten y revisen las fichas que los alumnos elaboran durante su investigación.
Logro esperado: Elabora productos intermedios de sus lecturas para ser usados en su análisis y redacción final de trabajos escolares.
Utiliza diferentes servicios de información de su entorno
Situación: El estudiante no encuentra los materiales que necesita en el Centro de Recursos Educativos.
Sugerencias: Elaborar un directorio de bibliotecas, centros de información, archivos y otras instituciones que puedan tener información de interés para los estudiantes, con indicación de horarios, requisitos y materiales disponibles.
Logro esperado: Recurre a diversas bibliotecas, centros de información y otras instituciones de la comunidad en busca de información.
Los valores
El Centro de Recursos Educativos es un espacio privilegiado para acompañar a los estudiantes en el desarrollo de actitudes y valores. Será necesario alentar su responsabilidad para cumplir con el Plan de Lectura(s) previsto, a respetar sus propios plazos, a perseverar si no encuentra la información, a trabajar con rigurosidad, a utilizar con precaución las fuentes en función a su calidad y confiabilidad y, a ser tolerante con las diversas opiniones.
Una práctica muy sencilla como registrar los autores y títulos de los textos, las notas de pie de página y las citas textuales, permite que aprendan a respetar la propiedad intelectual y los derechos de autor.
Convertir el Centro de Recursos Educativos en un espacio de aplicación del currículo, no significa convertirlo en un aula más para los alumnos y alumnas, hecho que desvirtuaría totalmente su naturaleza y ahuyentaría a los chicos de este servicio. Hay que generar un clima que favorezca la percepción y sensación de autonomía y placer en los estudiantes al hacer uso de los servicios y desarrollar la actividad lectora.